The Brutalist (2024, Brady Corbet) nos llevó por una arquitectura de concreto, silencios densos y un pasado que se filtra en cada plano.
Un arquitecto húngaro, su esposa, y la utopía de construir algo en un mundo que se cae a pedazos.
Entre Europa y Estados Unidos, la película piensa el siglo XX como ruina y como forma.
Gracias a quienes se animaron a entrar en esta estructura y quedarse hasta el final.
Nos vemos en la próxima proyección.
