Fue una experiencia de pura mirada. Un hombre enyesado, una ventana, y todo un edificio como escenario.
Suspenso, deseo, control y cine dentro del cine.
Nos preguntamos quién mira, por qué, y qué pasa cuando dejamos de mirar.
Gracias a quienes vinieron y se sumaron a la conversación.
Seguimos con más ventanas al cine.
